Viajar suele asociarse con descubrimientos y experiencias positivas, pero también puede implicar determinados riesgos, entre ellos la sumisión química. Conocer las situaciones de riesgo y adoptar buenos hábitos puede ayudar a disfrutar del viaje con mayor seguridad.
Los viajeros pueden ser percibidos como objetivos vulnerables por varias razones:
Desconocimiento del lugar: en una ciudad o país desconocidos puede resultar más difícil identificar zonas de riesgo o conocer las costumbres locales.
Relajación y desinhibición: durante las vacaciones es habitual bajar la guardia, probar cosas nuevas y relacionarse con personas desconocidas.
Barreras lingüísticas: las dificultades de comunicación pueden complicar la búsqueda de ayuda.
Percepción de poder adquisitivo: algunos turistas pueden ser vistos como objetivos para robos o estafas.
Algunos contextos turísticos pueden aumentar la exposición a situaciones de riesgo:
Bares y discotecas concurridos: lugares con muchas interacciones con desconocidos.
Fiestas en la playa o en barcos: algunos eventos tienen lugar en zonas aisladas, lo que puede aumentar la vulnerabilidad.
Alcohol gratuito o promociones: determinadas invitaciones pueden ocultar malas intenciones.
Transportes compartidos: taxis no oficiales u otros servicios pueden ser aprovechados por personas malintencionadas.
Las consecuencias pueden ser graves:
Agresiones sexuales: una finalidad puede ser hacer vulnerable a la víctima para agredirla.
Robos: algunas sustancias pueden utilizarse para aturdir a una persona y sustraerle sus pertenencias.
Trauma psicológico: estas experiencias pueden dejar secuelas duraderas incluso sin consecuencias físicas directas.
Protege tus bebidas:
No dejes nunca el vaso sin vigilancia.
Abre tú mismo las botellas siempre que sea posible.
Utiliza soluciones de protección para vasos o botellas.
Elige lugares seguros:
Prioriza bares y discotecas con buena reputación en materia de seguridad.
Evita lugares muy aislados o extremadamente concurridos sin medidas visibles de seguridad.
Mantente alerta:
Cuida de tus amigos y, cuando sea posible, desplázate en grupo.
Evita invitaciones de desconocidos a lugares privados.
Infórmate antes de viajar:
Consulta guías y fuentes locales para conocer riesgos específicos.
Aprende algunas frases básicas en el idioma local para pedir ayuda.
Utiliza aplicaciones de seguridad:
Algunas aplicaciones permiten compartir la ubicación en tiempo real con personas de confianza.
Si crees que has estado expuesto a una sustancia:
Avisa inmediatamente a una persona de confianza o al personal del lugar.
Busca un lugar seguro y no te quedes solo.
Busca atención médica lo antes posible para realizar pruebas y recibir seguimiento.
Comunica el incidente a las autoridades locales.
El riesgo de sumisión química durante un viaje puede reducirse mediante una mayor atención y algunas precauciones sencillas. Identificar situaciones de riesgo y adoptar buenos hábitos puede ayudarte a disfrutar de tus viajes con mayor seguridad.
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