Las fiestas son momentos de ocio y convivencia, pero también pueden implicar determinados riesgos, entre ellos la sumisión química. Adoptar buenos hábitos de prevención puede ayudar a reducirlos. Estos son algunos errores frecuentes y cómo evitarlos.
1. Dejar el vaso sin vigilancia
Perder de vista el vaso, aunque sea brevemente, puede dar a una persona malintencionada la oportunidad de introducir una sustancia.
Cómo evitarlo:
Mantén tu vaso contigo.
Si tienes que ausentarte, pide a alguien de confianza que lo vigile o pide una bebida nueva.
Utiliza soluciones de protección para el vaso.
2. Aceptar bebidas de desconocidos
Aceptar una bebida de alguien que no conoces puede parecer inofensivo, pero no puedes comprobar qué contiene.
Cómo evitarlo:
Pide tus bebidas directamente en la barra.
Rechaza con educación las bebidas ofrecidas por personas desconocidas.
3. Compartir bebidas o botellas
Beber varias personas de la misma botella o vaso puede aumentar el riesgo si alguien introduce una sustancia sin que los demás lo adviertan.
Cómo evitarlo:
Utiliza tu propio vaso o botella.
Procura que las botellas se abran delante de ti.
4. Ignorar señales físicas inusuales
Una somnolencia extrema, mareos o confusión pueden ser señales de que algo no va bien. Es fácil atribuirlas únicamente al cansancio o al alcohol.
Cómo reaccionar:
Si notas síntomas anormales, avisa inmediatamente a una persona de confianza o al personal de seguridad.
Busca un lugar seguro y pide ayuda.
5. Quedarse aislado
Alejarse del grupo o quedarse solo durante una fiesta puede aumentar la vulnerabilidad.
Cómo evitarlo:
Permanece con personas de confianza y acordad puntos de encuentro.
No abandones un lugar sin avisar a alguien de tu grupo.
6. Restar importancia a las soluciones de protección
Algunas personas consideran innecesarias las cubiertas para vasos u otras soluciones físicas.
Por qué pueden ser útiles: pueden dificultar el acceso a la bebida y actuar como elemento disuasorio.
Cómo utilizarlas:
Elige una solución adaptada a tus hábitos.
Utilízala de forma constante, especialmente en espacios muy concurridos.
7. Confiar ciegamente en todo el mundo
Dar por hecho que todas las personas tienen buenas intenciones puede exponerte a riesgos, incluso con conocidos recientes.
Cómo reducir el riesgo:
Mantente atento también con personas que acabas de conocer.
Presta atención a tus amigos e intervén si parecen vulnerables.
8. Consumir alcohol u otras sustancias en exceso
Un consumo excesivo reduce la atención y la capacidad para detectar situaciones sospechosas.
Cómo protegerte:
Márcate límites antes de salir.
Alterna bebidas alcohólicas y no alcohólicas para mantenerte más alerta.
Conclusión
Evitar estos errores y adoptar hábitos de prevención puede ayudar a reducir el riesgo de sumisión química. La seguridad también depende de la atención individual y colectiva.


