Un riesgo infravalorado
La sumisión química designa la administración de sustancias psicoactivas a una persona sin su conocimiento para hacerla vulnerable y agredirla. El GHB (gamma-hidroxibutirato) es una de las sustancias conocidas por utilizarse con este fin, aunque también pueden emplearse otras, como benzodiacepinas o antihistamínicos.
Un peligro real
Las consecuencias pueden ser graves: pérdida de conciencia, amnesia, problemas de coordinación, náuseas, vómitos y, en los casos más graves, coma o muerte. Además, las víctimas pueden quedar más expuestas a agresiones sexuales o robos.
Sensibilizar para prevenir mejor
La sumisión química sigue siendo un fenómeno poco conocido. Por eso es importante informar al público sobre este riesgo, especialmente a los grupos más expuestos.
Medidas sencillas de prevención
Algunas acciones pueden ayudar a reducir los riesgos:
- No dejar nunca el vaso sin vigilancia.
- Utilizar un coletero cubrevasos o un protector de vaso.
- Prestar atención a señales de alerta como un sabor extraño, una sensación repentina de embriaguez o alteraciones de la visión.
- En caso de duda, no consumir la bebida y avisar a los servicios de emergencia.
Movilizar a los profesionales
Los profesionales de la salud, la seguridad y la justicia también deben estar formados para identificar mejor a las víctimas y ofrecer una atención adecuada.
«#MendorsPas»: una campaña para romper el silencio
En Francia, la campaña «#MendorsPas» busca sensibilizar sobre la sumisión química mediante testimonios e información, y anima a las víctimas a hablar y denunciar.
La lucha contra la sumisión química es una cuestión de toda la sociedad. Informar al público y animar a las víctimas a pedir ayuda puede contribuir a romper el silencio y reforzar la prevención.


